La alimentación y las Algas Spirulina

  • Publicado:
  • 01/10/2015

“Si nos hubiéramos alimentado según la doctrina alimentaria químico-analítica, habríamos fallecido todos”
Prof. Dr. A. I. Virtanen
Premio Nobel de Química 1945

Desde el punto de vista de su alimentación, el hombre exhibe una asombrosa conducta adaptativa que lo ha transformado progresivamente en omnívoro, a pesar que anatómica y fisiológicamente corresponde a un animal herbívoro. Se involucran en este proceso diversos factores culturales, más el natural ejercicio del instinto de preservación que lo han impelido a la búsqueda de nuevas vertientes en épocas de penuria alimentaria.

Derivadas de esta transformación, aparecen diversas patologías que se relacionan con los hábitos de la dieta humana. Así, siendo un animal estructuralmente herbívoro, esto es, con una anatomía de sus dientes diseñados para triturar y masticar, con molares planos y sin incisivos agudos como los animales carnívoros; con un diseño de sus manos carentes de garras de caza, y cuya función se relaciona más con colectar y asir alimentos vegetales que para abatir presas; con una longitud de su tracto intestinal cuatro veces más largo y con jugos gástricos veinte veces más diluidos que los animales de presa, señalan su limitada capacidad de digerir y utilizar eficazmente alimentos cárneos.

Esta limitación hace que el tránsito de la carne por el sistema digestivo sea considerablemente más lenta, siendo su digestión y asimilación dificultosa y la formación de toxinas por la descomposición de los tejidos exacerbada exponencialmente. En el mismo sentido, el desequilibrio generado por la incorporación masiva de grasas saturadas, en relación con las familias de ácidos grasos mono y poliinsaturados Omega-3, Omega-6 y Omega-9, se traduce en la formación progresiva de placas u obstrucciones arteriales.

Aunque en las sociedades más adelantadas se manifiesta ya una marcada tendencia a la sustitución de las proteínas rojas por otras de origen vegetal o de carnes blancas, lo cierto es que deberá transcurrir aún un tiempo más o menos prolongado para que esta megatendencia se transforme en nuevos hábitos de alimentación consolidados.

Pero la búsqueda de nuevas alternativas alimentarias no se detiene, no solamente para disminuir o eliminar el hambre que en diverso grado afecta a más de un tercio de la población mundial, sino porque el aumento de la oferta de bienes comestibles se vincula estrechamente con una mejora en la calidad de vida. En esta búsqueda se inscribe el consumo creciente de algas. Impulsado por la moda, novedad, quizás algún conocimiento en Occidente o por hábitos ancestrales en Oriente, el consumo de algas aparece como un fenómeno curioso, dado que, en alguna forma, significa un auténtico retorno a las fuentes.

Tanto el hombre como los animales superiores son absolutamente incapaces de asimilar los nutrientes del suelo o del agua y formar su propio alimento. Necesitan para ello de otros seres intermediarios: las especies vegetales. Ellas elaboran las moléculas orgánicas complejas –fitoquímicos- que necesitan los animales para su subsistencia. Así las proteínas, los carbohidratos, las vitaminas, las enzimas, los complejos órgano-metálicos, no presentes en los suelos, son sintetizados por las plantas a partir de un limitado número de iones simples como el Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y el Azufre, entre los macronutrientes, y del Hierro, Manganeso, Boro, Cromo, Cobre y Molibdeno, como micronutrientes u oligoelementos. Se agregan, además, algunos otros iones en forma de trazas, tales como: el Vanadio, Selenio, Cloro y Sodio. En base a estas moléculas simples, al anhídrido carbónico del aire y a la energía solar que estimula un proceso de síntesis orgánica denominado fotosíntesis, las plantas son capaces de producir moléculas complejas.

Ello conforma un ciclo natural donde las plantas producen principios nutrientes a partir de moléculas simples del suelo y esos principios son absorbidos por los animales en la ingesta. Con la extinción de la vida, los iones básicos retornarán a la tierra para recomenzar el ciclo.
 
Existe una correspondencia manifiesta entre las necesidades alimentarias humanas y la composición química de las plantas comestibles, sean éstas terrestres o acuáticas. Naturalmente, esto es simplemente un proceso de adaptación recíproca en la ecuación animal-planta. No debe llamar la atención que el cuerpo humano haya aprendido, por un proceso de evolución a través de milenios, a reconocer y absorber alimentos de origen orgánico vegetal. Este hecho no siempre se verifica con otras sustancias de otro origen, especialmente cuando ellas le son administradas para corregir algunas deficiencias nutricionales. Así, por ejemplo, los minerales necesarios para el sostén de la vida humana son penosamente absorbidos como iones simples o sales minerales, tal como sucede con el Hierro, el Calcio o el Zinc. Para una eficaz absorción, la forma “reconocible” por el cuerpo es que esos iones formen parte de moléculas orgánicas, como ciertas proteínas u otros compuestos que funcionan como vehículos de los mismos. Este tipo de moléculas complejas órgano-metálicas son conocidas como quelatos, en las cuales el metal se encuentra como núcleo de una disposición espacial de moléculas orgánicas que la envuelven, y unidas entre sí por enlaces químicos y electrostáticos.  

Algunas especies de algas, especialmente las microalgas azul-verde Spirulina, fueron utilizadas –y en algunas regiones lo son todavía- por muchas culturas antiguas como mayas, aztecas, toltecas, así como también por ciertos indígenas africanos actuales, como la tribu Kanembou del lago Tchad o las del Rift Valley en Kenya, siendo en aquellas el fundamento proteico posibilitante del sostenimiento y expansión de la población verificado en su época.

Las Spirulina son una fuente natural de nutrientes que el cuerpo humano absorbe y utiliza inmediatamente en una extraordinaria proporción (un 90 %). Ello es debido a que por su enorme antigüedad –entre los 3.100 y 3.500 millones de años- se encuentran en la base de todas las cadenas alimentarias que se generaron con los eones a partir de ellas. Y aunque el hombre como especie es reciente, no cabe duda que es también el heredero en grado enésimo del material químico y genético de los primeros organismos animales que se alimentaron con microalgas.

Este tipo de microalgas azul-verde es considerado de forma unánime por los expertos en nutrición como uno de los más completos alimentos de la naturaleza. Argumentos no faltan. Ellas contienen más del doble de proteínas que la soja, con la ventaja adicional de contener más Hierro, Zinc, Betacaroteno (cis), vitaminas del grupo B y ácido Gammalinolénico (GLA) que cualquier otro alimento natural conocido.

En idénticas superficies, las Spirulina son capaces de producir 20 veces más proteínas que las que pueden obtenerse mediante el cultivo de soja o maíz, y 200 veces más que las logrables con la ganadería bovina. Por comparación, estas proteínas tienen una biodisponibilidad de un 90 % en promedio (entre el 88 y 92 %), que puede contrastarse con un 17 % de la carne bovina, 40 % de la soja, 45 % de la levadura de cerveza o 35 % de la leche en polvo, con tenores proteicos sensiblemente inferiores (Inside MEDICINE Report – Nutriceuticals, Phytochemicals, Enzimes and other Nutrients – Spirulina, Blue Green Algae, and Chlorella, 1998. U.S.A.)

Ellas contienen los ocho aminoácidos esenciales y diez a doce aminoácidos no esenciales en proporciones sustantivas (según las diferentes especies), hecho que las constituyen en el alimento natural de mayor contenido proteico conocido (60-70 % de su peso).

Dentro de los minerales que presenta su composición se destacan el Calcio, Magnesio, Fósforo, Hierro, Cobre y Zinc, así como también microdosis de algunos minerales esenciales, como el Selenio, Cromo, Vanadio y Germanio. Todos estos minerales se encuentran, tal como se ha dicho, en forma de quelatos con soporte orgánico proteico, de forma que su biodisponibilidad es inmediata. Por ejemplo, el Hierro contenido en las Spirulina tiene una asimilación un 60 % mayor que cualquier otra forma de suministrar esta sustancia al organismo (Johnson P, and Shubert, L.E. - Availability of iron from Spirulina, a blue-green microalgae - Nutr. Res. 6: 85-94, 1986). Es de hacer notar, que el Hierro de estas microalgas es 58 veces superior al contenido en las espinacas crudas y 28 veces mayor al del hígado bovino. Metal esencial constitutivo de la hemoglobina, su deficiencia genera, además de ciertas formas de anemias, una extensa gama de alteraciones en las respuestas funcionales del sistema inmunitario.

De modo similar al Hierro, el contenido de Zinc de las Spirulina es sumamente relevante. El Zinc es un mineral co-factor de más de 200 enzimas, y un componente esencial de las reacciones enzimáticas antioxidantes. Las dietas humanas promedio no alcanzan a cubrir el 50 % de las necesidades básicas en la ingesta diaria (Inside MEDICINE Report –Op. cit.). La deficiencia de Zinc incrementa la susceptibilidad orgánica ante las infecciones y, eventualmente, disminuye los niveles de inmunoglobinas en la sangre. También es importante para el mantenimiento de la salud prostática.

Dentro de sus componentes más destacados es notable su aporte enzimático (Superóxido Dismutasa SOD = 15.000 U /10 g). Esta enzima resulta vital para la regulación de los mecanismos de nutrición celular, así como de la longevidad y salud de células y tejidos. Es, además un potente antioxidante, capaz de desactivar la reactividad de varios radicales libres generados por las complejas reacciones del metabolismo celular.

En otro trabajo nos hemos referido extensamente al resto de los componentes de las microalgas Spirulina (Strembel Sourigues -¿Qué son las algas Spirulina? – Biblioteca de Ciencia y Técnica sobre Nutrición – Laboratorios Hydro-Grow, 1996), de modo que, para evitar redundar, debemos remitirnos a él para ampliar el tema. Sin embargo, pueden comentarse brevemente algunos ejemplos de su utilización en determinados campos específicos.

ALIMENTACIÓN PARA ATLETAS

El ejercicio muscular depende de una vasta serie de interacciones electroquímicas. Los atletas ponen en juego un considerable stress sobre sus fibras musculares cuando ellas se contraen o distienden –muchas veces violentamente- para generar determinados movimientos. Cuando ellos están en entrenamiento prolongado y sostenido, las respuestas son progresivamente mejores, hasta un punto en el cual se alcanza un límite que no puede superarse con el mero entrenamiento. Este límite en la performance es conocido como respuesta adaptativa,  y en el cual los progresos en velocidad o vigor se detienen.

La respuesta adaptativa o nivel de functional output, está directamente relacionada con el metabolismo o la producción de energía dentro de las células. Para obtener nuevos logros que superen el límite se requiere un mejor metabolismo, el cual se vincula, a su vez, con una nutrición de alta calidad. Cada minuto, más de trescientos millones de células de nuestro cuerpo se inutilizan y mueren. En lo general, son reemplazadas por la división de las células remanentes. La actividad atlética aumenta la velocidad de destrucción celular e incrementa paralelamente la necesidad de nutrientes. En la reposición de éstos y en la necesidad de una rápida disponibilidad que exige la misma actividad atlética, las Spirulina se han mostrado como uno de los alimentos mejor dotados para sostener los esfuerzos de la alta competición. Su utilización por los atletas olímpicos de EE.UU., Cuba, Alemania, Rusia, China y algunos otros países del Este europeo desde la década del 80, son elocuentes indicadores de sus propiedades.

En la actividad deportiva, las Spirulina son utilizadas como una fuente de “energía rápida”, posibilitando que el organismo almacene la energía directamente en la forma de glicógeno. Los carbohidratos, en cambio, que resultan la base dietaria de los deportistas antes de las competencias, deben ser convertidos previamente en glicógeno para su disponibilidad motriz.

ALIMENTACIÓN PARA MADRES GESTANTES Y NIÑOS DE EDAD TEMPRANA

En la alimentación de madres en gestación, en proceso de amamantamiento, en recién nacidos y niños de edad temprana, las deficiencias nutricionales son especialmente serias. El rápido crecimiento del feto y de los bebés luego de nacer, así como sus madres gestantes o lactantes demanda profusión de proteínas, vitaminas y minerales. Las deficiencias pueden generar daños irreversibles. Para estas madres se aconseja normalmente un incremento en la ingesta de proteínas en aproximadamente un 70 %, pero con aumento de calorías consumidas de un 15 %. Paralelamente la demanda orgánica de vitaminas del complejo B aumenta considerablemente, especialmente durante la gestación.

Ante este cuadro de necesidades proteicas, de vitaminas y otros nutrientes, en un marco de limitación calórica, las dietas enriquecidas con microalgas Spirulina aparecen como una de las posibilidades naturales más aconsejables. Estas algas aportan escasas calorías; tienen un perfil excepcional de proteínas y alta concentración de vitaminas del grupo B. Todos estos principios nutritivos se verifican dentro de una digestibilidad superlativa, por lo que reúnen todas las condiciones requeridas para una adecuada nutrición en esos particulares y exigentes estados.

Muchos países están utilizando las Spirulina como complementos dietarios para niños y madres, requiriendo sólo unos 4 gramos/día en promedio para satisfacer sus principales requerimientos, según sus demandas médicas específicas, aunque en casos muy severos, como en niños marásmicos o kwashiorkor se requieren unos 10 gramos/día. Dentro de esos países, se destacan China e India, que tienen demandas proteicas casi límites, y que han logrado progresivamente resultados formidables. En varios países africanos, como la República Centroafricana, Kenya, Togo y el Zaire están implementando rápidamente emprendimientos de cultivo de estas algas con la colaboración de ciertas ONG francesas y suizas, aunque este proceso se verifica también en muchos otros países asiáticos y americanos. (Fox, Ripley D. – Spirulina: Production & Potential, Edisud, France, 1997).

Sorprendente microorganismo, reputado como superalimento del futuro, deviene del pasado más remoto de la tierra. Testigo silente de los ensayos fallidos y exitosos de la vida, ha viajado a través de miles de millones de años para constituir una promesa de solución de uno de los mayores déficits del hombre de hoy: su alimentación. En la asimétrica distribución de los alimentos disponibles, donde coexisten sectores alimentados en exceso –casi atiborrados- con otros segmentos pauperizados que sólo se alimentan con las sobras del ciego e insensible derroche de los poderosos, las microalgas Spirulina se manifiestan como una de las posibilidades de mejoramiento alimentario horizontal, dado que sirven a unos y otros, corrigiendo tanto excesos como defectos, contribuyendo así en ambos a mejorar su calidad de vida¨

DR. CARLOS A. STREMBEL SOURIGUES, ERIC G. STREMBEL

Reproducido de Biblioteca de Ciencia y Técnica sobre Nutrición – Hydro-Grow® Laboratorios – Ficha N° 4

REFERENCIAS

  • Fox, Ripley D. - Algoculture - Poor World Development Group, New York, U.S.A., 1987.
  • Fox, Ripley D. -  Algoculture - Spirulina: Production & Potential, Edisud, France, 1997.
  • Henrikson, E. -  Spirulina: Superalimento del futuro. Ed. Urano,  España, 1994.
  • Venkataraman, L.V. - Blue-green alga: Spirulina - Department of Science and Technology - CFTRI Press, Mysore, India.1983.
  • Becker, E.W. & Venkataraman L.V. - Biotechnology and Utilization of Algae - Department of Science and Technology -CFTRI Press, Mysore, India. 1987.
  • Mishka -  La Spiruline: Une algue pour l’Homme et la Planéte - Georg Editeur,  France, 1992.
  • Belay, Amha; Ota, Yoshimichi; Miyakawa, Kazuyuki; et al -  Current knowledge on potential health benefits of Spirulina - Journal of Applied Phicology 5 : 235-241, 1993, Belgium.
  • Strembel Sourigues, Carlos – Biblioteca de Ciencia y Técnica sobre Nutrición N° 1, 1996 –Hydro-Grow® Laboratorios.

Fecha de primera publicación: 27-09-2004